Die Schneekönigin. In sieben Geschichten / La Reina de las Nieves — czytaj online

Niemiecko-hiszpańska dwujęzyczna książka

Hans Christian Andersen

Die Schneekönigin. In sieben Geschichten

Hans Christian Andersen

La Reina de las Nieves

Mit Illustrationen von Vilhelm Pedersen.

Con ilustraciones de Vilhelm Pedersen.

Erste Geschichte, welche von dem Spiegel und den Scherben handelt

Primer episodio. El Espejo y el Trozo de Espejo

Seht! nun fangen wir an. Wenn wir am Ende der Geschichte sind, wissen wir mehr, als jetzt, denn es war ein böser Kobold! Es war einer der allerärgsten, es war der Teufel!

Pues bien, comencemos. Cuando lleguemos al final de este cuento, sabremos algo más de lo que ahora sabemos. Érase una vez un duende malvado, uno de los peores: el Diablo.

Eines Tages war er recht bei Laune, denn er hatte einen Spiegel gemacht, welcher die Eigenschaft besaß, daß alles Gute und Schöne, was sich darin spiegelte, fast zu nichts zusammenschwand, aber Das, was nichts taugte und sich schlecht ausnahm, hervortrat und noch ärger wurde.

Cierto día se encontraba el diablo muy contento, pues había fabricado un espejo dotado de una extraña propiedad: todo lo bello y lo bueno que en él se reflejaba, menguaba y menguaba … hasta casi desaparecer; todo lo que no valía nada y era malo y feo, resaltaba con fuerza, volviéndose peor aún de lo que antes era.

Die herrlichsten Landschaften sahen wie gekochter Spinat darin aus, und die besten Menschen wurden widerlich oder standen auf dem Kopfe ohne Rumpf; die Gesichter wurden so verdreht, daß sie nicht zu erkennen waren, und hatte man einen Sonnenfleck, so konnte man überzeugt sein, daß er sich über Nase und Mund verbreitete.

Los paisajes más encantadores aparecían en él como platos de espinacas hervidas y las personas más buenas se hacían repulsivas o se reflejaban con la cabeza abajo, como si no tuvieran vientre y con sus caras tan desfiguradas que era prácticamente imposible reconocerlas; si se tenía una peca, se podía estar seguro de que la nariz y la boca quedarían cubiertas por ella.

Das sei äußerst belustigend, sagte der Teufel. Fuhr nun ein guter frommer Gedanke durch einen Menschen, dann zeigte sich ein Grinsen im Spiegel, sodaß der Teufel über seine künstliche Erfindung lachen mußte.

El diablo consideraba todo esto tremendamente divertido. Si alguien se hallaba inmerso en un pensamiento bueno y piadoso, aparecía en el espejo con una mueca diabólica, que provocaba las carcajadas del duende-diablo por su astuta invención.

Alle, welche die Koboldschule besuchten, denn er hielt Koboldschule, erzählten rings umher, daß ein Wunder geschehen sei; nun könnte man erst sehen, meinten sie, wie die Welt und die Menschen wirklich aussähen.

Todos los que acudían a la escuela de duendes — pues había una escuela de duendes — contaban por todas partes que se había producido un milagro; por fin se podría ver, decían, el verdadero rostro del mundo y de sus gentes.

Sie liefen mit dem Spiegel umher, und zuletzt gab es kein Land oder keinen Menschen mehr, welcher nicht verdreht darin gewesen wäre.

Fueron a todas partes con su espejo y, finalmente, no quedó ni un hombre ni un país que no hubiera sido deformado.

Nun wollten sie auch zum Himmel selbst auffliegen, um sich über die Engel und den lieben Gott lustig zu machen. Je höher sie mit dem Spiegel flogen, um so mehr grinste er; sie konnten ihn kaum festhalten; sie flogen höher und höher, Gott und den Engeln näher; da erzitterte der Spiegel so fürchterlich in seinem Grinsen, daß er ihren Händen entfiel und zur Erde stürzte, wo er in hundert Millionen, Billionen und noch mehr Stücke zersprang.

Se propusieron entonces volar hasta el mismo cielo para burlarse de los ángeles y de Nuestro Señor. Cuanto más alto subían, más muecas hacía el espejo y más se retorcía, hasta el punto que casi no podían sujetarlo; volaron cada vez más alto y cuando ya se encontraban cerca de Dios y de los ángeles, el espejo pataleó tan furiosamente con sus muecas que se les escapó de las manos y vino a estrellarse contra la tierra,


rompiéndose en centenares de millones, o mejor, en miles de millones de añicos, y quizá más, de esta manera, hizo mucho más daño que antes,

Und nun gerade verursachte er weit größeres Unglück, als zuvor; denn einige Stücke waren kaum so groß als ein Sandkorn, und diese flogen rings umher in der weiten Welt, und wo Jemand sie in das Auge bekam, da blieben sie sitzen, und da sahen die Menschen Alles verkehrt oder hatten nur Augen für das Verkehrte bei einer Sache; denn jede kleine Spiegelscherbe hatte dieselben Kräfte behalten, welche der ganze Spiegel besaß.

ya que la mayor parte de sus trozos apenas eran más grandes que un grano de arena y se esparcieron por el aire llegando a todo el mundo; cuando uno de esos diminutos fragmentos se metía en el ojo de alguien, allí se quedaba, y a partir de ese momento todo lo veían deformado, apreciando sólo el lado malo de las cosas, pues cada mota de polvo de espejo conservaba la propiedad que había tenido el espejo cuando estaba entero.

Einige Menschen bekamen sogar eine Spiegelscherbe in das Herz, und dann war es ganz gräulich; das Herz wurde einem Klumpen Eis gleich.

Lo más terrible fue que, a más de uno, alguna de estas minúsculas partículas se le alojó en el corazón, con lo que éste quedaba convertido de inmediato en un trozo de hielo.

Einige Spiegelscherben waren so groß, daß sie zu Fensterscheiben verbraucht wurden; aber durch diese Scheiben taugte es nicht, seine Freunde zu betrachten;

Se encontraron también algunos trozos lo bastante grandes para ser utilizados como cristales de ventana, pero ¡que nadie se le ocurriese mirar a través de ellos amigos!

andere Stücke kamen in Brillen, und dann ging es schlecht, wenn die Leute diese Brillen aufsetzten, um recht zu sehen und gerecht zu sein; der Böse lachte, daß ihm der Bauch wackelte, und das kitzelte ihn so angenehm.

Otros fragmentos fueron utilizados para gafas, y cuando alguien se las ponía con la intención de ver mejor, lo que contemplaba era sencillamente espantoso. El maligno reía hasta estallar de risa, cosa que a él le producía una sensación sumamente agradable.

Aber draußen flogen noch kleine Glasscherben in der Luft umher. Nun werden wir’s hören.

Todavía ahora, andan flotando por el aire pequeños átomos de espejo. Escuchad a continuación lo que sucedió con uno de ellos.

Zweite Geschichte. Ein kleiner Knabe und ein kleines Mädchen

Segundo episodio. Un Niño y una Niña

Drinnen in der großen Stadt, wo so viele Menschen und Häuser sind, daß dort nicht Platz genug ist, daß alle Leute einen kleinen Garten besitzen können, und wo sich deshalb die Meisten mit Blumen in Blumentöpfen begnügen müssen, waren zwei arme Kinder, die einen etwas größern Garten, als einen Blumentopf, besaßen.

En una gran ciudad — uno de esos lugares tan llenos de casas y de gentes, donde no hay suficiente espacio para que todos puedan tener un pequeño jardín y donde, en consecuencia, los que allí vivien deben contentarse con unas cuantas macetas —, había dos pobres niños que, sin embargo, tenían un jardín algo más grande que un simple tiesto de flores.

Sie waren nicht Bruder und Schwester, aber sie waren sich eben so gut, als wenn sie es gewesen wären.

No eran hermanos, pero se querian tanto como si lo fueran.

Die Eltern wohnten einander gerade gegenüber in zwei Dachkammern, wo das Dach des einen Nachbarhauses gegen das andere stieß und die Wasserrinne zwischen den Dächern entlang lief; dort war in jedem Hause ein kleines Fenster;

Las familias vivían en sendas buhardillas, justo enfrente una de otra; allí donde el tejado de una casa tocaba casi al de la otra, se abrían un par de pequeñas ventanas, una en cada buhardilla;

man brauchte nur über die Rinne zu schreiten, so konnte man von dem einen Fenster zum andern gelangen.

bastaba dar un pequeño salto sobre los canalones que corrían junto a los aleros para pasar de una ventana a otra.

Die Eltern hatten draußen beiderseits einen großen hölzernen Kasten, und darin wuchsen Küchenkräuter, die sie brauchten, und ein kleiner Rosenstock; es stand einer in jedem Kasten; die wuchsen so herrlich!

Cada familia tenía delante de su correspondiente ventana un cajón grande de madera en el que cultivaban hortalizas, que más tarde pasarían a la mesa, y en que crecía también un pequeño rosal; los dos rosales, uno en cada cajón, crecían fuertes y hermosos.

Nun fiel es den Eltern ein, die Kasten quer über die Rinne zu stellen, sodaß sie fast von dem einen Fenster zum andern reichten und zwei Blumenwällen ganz ähnlich sahen.

Un día, los padres tuvieron la idea de colocarlos perpendicularmente a los canalones, de modo que casi llegaban de ventana a ventana, ofreciendo el aspecto de dos verdaderos jardines.

Erbsenranken hingen über die Kasten herunter und die Rosenstöcke schossen lange Zweige, die sich um die Fenster rankten und einander entgegenbogen; es war fast einer Ehrenpforte von Blättern und Blumen gleich.

Los tallos de los guisantes colgaban a ambos lados y los rosales alargaban sus ramas enmarcando las ventanas e inclinándose cada uno hacia el otro; parecían dos arcos de triunfo de hojas y de flores.

Da die Kasten sehr hoch waren und die Kinder wußten, daß sie nicht hinaufkriechen durften, so erhielten sie oft die Erlaubniß, zu einander hinaus zu steigen und auf ihren kleinen Schemeln unter den Rosen zu sitzen; da spielten sie dann so prächtig.

Como los cajones estaban situados muy altos, los niños sabían que no debían trepar hasta ellos, aunque a veces les daban permiso para subir y reunirse, sentándose bajo las rosas en sus pequeños taburetes. jugar allí era una verdadera delicia.

Im Winter hatte dies Vergnügen ein Ende. Die Fenster waren oft ganz zugefroren; aber dann wärmten sie Kupferschillinge auf dem Ofen und legten den warmen Schilling gegen die gefrorene Scheibe; dadurch entstand ein schönes Guckloch, so rund, so rund; dahinter blitzte ein lieblich mildes Auge, eines vor jedem Fenster; das war der kleine Knabe und das kleine Mädchen.

Pero esta diversión les estaba vedada durante el invierno. Con frecuencia las ventanas se cubrían de escarcha y entonces los niños calentaban en la estufa una moneda de cobre, poniéndola a continuación sobre el helado cristal de la ventana; conseguían así una magnífica mirilla perfectamente redonda; detrás, espiaba un ojo afectuoso, uno en cada mirilla.

Er hieß Kay und sie hieß Gerda.

El niño se llamaba Kay, y la niña, Gerda.

Im Sommer konnten sie mit einem Sprunge zu einander gelangen, im Winter mußten sie erst die vielen Treppen hinunter und die Treppen hinauf; draußen stob der Schnee.

Durante el verano podían reunirse con sólo dar un salto, en invierno había que bajar muchos pisos y subir otros tantos; afuera, los copos de nieve revoloteaban en el aire.

»Das sind die weißen Bienen, die schwärmen,« sagte die alte Großmutter.

— Son abejas blancas que juegan en el aire — decía la abuela.

»Haben sie auch eine Bienenkönigin?« fragte der kleine Knabe, denn er wußte, daß unter den wirklichen Bienen eine solche ist.

— ¿También ellas tienen una reina? — preguntaba el niño, sabiendo que las verdaderas abejas tienen.

»Die haben sie!« sagte die Großmutter. »Sie fliegt dort, wo sie am dichtesten schwärmen! Es ist die größte von Allen, und nie bleibt sie stille auf Erden; sie fliegt wieder in die schwarze Wolke hinauf. Manche Mitternacht fliegt sie durch die Straßen der Stadt und blickt zu den Fenstern hinein, und dann frieren die so sonderbar und sehen wie Blumen aus.«

— ¡Claro que si!— decía la abuela—. Vuela en medio del grupo más denso, es la más grande de todas y jamás se queda en tierra, pues, en cuanto toca el suelo, vuelve a partir enseguida hacia las nubes. A menudo, en las noches de invierno, recorre las calles de la ciudad, mira por las ventanas y entonces los cristales se hielan de forma extraña como si se cubrieran de flores.

»Ja, das habe ich gesehen!« sagten beide Kinder und wußten nun, daß es wahr sei.

— ¡Sí, sí, yo lo he visto! — dijeron a la vez los niños, comprobando así que la abuela no mentía.

»Kann die Schneekönigin hier hereinkommen?« fragte das kleine Mädchen.

— ¿Puede venir aquí al Reina de las Nieves? — Preguntó la niña.

»Laß sie nur kommen!« sagte der Knabe; »dann setze ich sie auf den warmen Ofen und sie schmilzt.«

— ¡Que venga! — dijo el niño — La pondré sobre la estufa y se derretirá.

Aber die Großmutter glättete sein Haar und erzählte andere Geschichten.

La abuela le acarició los cabellos y le contó otras historias.

Am Abend, als der kleine Kay zu Hause und halb entkleidet war, kletterte er auf den Stuhl am Fenster und guckte aus dem kleinen Loche; ein Paar Schneeflocken fielen draußen und eine derselben, die allergrößte, blieb auf dem Rande des einen Blumenkastens liegen; die Schneeflocke wuchs mehr und mehr, und wurde zuletzt ein ganzes Frauenzimmer, in dem feinsten weißen Flor gekleidet, der wie aus Millionen sternartiger Flocken zusammengesetzt war.

Por la noche, cuando el pequeño Kay estaba a medio desnudarse, se subió a la silla que había junto a la ventana y cerrando un ojo miró por su pequeña mirilla redonda; en la calle, caían algunos copos de nieve; uno de ellos, el más grande, quedó al borde del cajón de flores; el copo creció y creció y acabó por convertirse en una mujer, vestida con un maravilloso manto blanco que parecía estar hecho de millones de copos estrellados.

Sie war so schön und fein, aber von Eis, von blendendem, blinkendem Eise. Doch war sie lebendig; die Augen blitzten, wie zwei klare Sterne; aber es war keine Ruhe oder Rast in ihnen.

Era de una belleza cautivadora, aunque de un hielo brillante y enceguecedor y , sin embargo, tenía vida; sus ojos centelleaban como estrellas, mas no había en ellos ni calma ni sosiego.

Sie nickte dem Fenster zu und winkte mit der Hand. Der kleine Knabe erschrak und sprang vom Stuhle herunter; da war es, als ob draußen vor dem Fenster ein großer Vogel vorbeiflöge.

Hizo una seña con la cabeza y, mirando hacia la ventana, levantó su mano. El niño se llevó tal susto que cayó de la silla; le pareció entonces que un gran pájaro pasaba volando delante de su ventana.

Am nächsten Tage wurde es klarer Frost — und dann kam das Frühjahr; die Sonne schien, das Grün keimte hervor, die Schwalben bauten Nester, die Fenster wurden geöffnet, und die kleinen Kinder saßen wieder in ihrem kleinen Garten hoch oben in der Dachrinne über allen Stockwerken.

El día siguiente fue frío y seco … luego vino el deshielo … y, por fin, llegó la primavera. Brillaba cálido el sol, comenzaban las yemas a despuntar en los árboles, construían sus nidos las golondrinas, se abrían las ventanas en las casas y los dos niños se sentaban de nuevo en su pequeño jardín, allá arriba, junto al canalón que discurría a lo largo del tejado.

Die Rosen blühten diesen Sommer so prachtvoll; das kleine Mädchen hatte einen Psalm gelernt, in welchem auch von Rosen die Rede war; und bei den Rosen dachte sie an ihre eigenen; und sie sang ihn dem kleinen Knaben vor und er sang mit:

Las rosas florecieron aquel año en todo su esplendor; la niña había aprendido un salmo que hacía referencia a las rosas y que le hacía pensar en las suyas cada vez que lo cantaba; se lo enseñó a su amigo y los dos cantaron juntos:

»Die Rosen, sie blüh’n und verwehen,
Wir werden das Christkindlein sehen!«

Las rosas en el valle crecen, el Niño Jesús les habla y ellas al viento se mecen.

Und die Kleinen hielten einander bei den Händen, küßten die Rosen, blickten in Gottes hellen Sonnenschein hinein und sprachen zu demselben, als ob das Jesuskind da wäre.

Los niños se cogían de la mano, besaban los capullos acariciados por la luz pura del sol de Dios y les hablaban como si el Niño Jesús hubiera estado allí.

Was waren das für herrliche Sommertage; wie schön war es draußen bei den frischen Rosenstöcken, welche mit dem Blühen nie aufhören zu wollen schienen!

¡Qué maravillosos, aquellos días de verano! ¡Qué delicia estar junto a los hermosos rosales que parecían no cansarse nunca de dar flores!

Kay und Gerda saßen und blickten in das Bilderbuch mit Thieren und Vögeln, da war es — die Uhr schlug gerade fünf auf dem großen Kirchthurme —, daß Kay sagte: »Au! Es stach mir in das Herz, und mir flog etwas in das Auge!«

Kay y Greda estaban sentados, mirando un álbum de animales y pájaros… sonaron las cinco en el reloj del campanario… de repente Kay exclamó:
— ¡Ay, me ha dado un pinchazo el corazón! ¡Y algo me ha entrado en el ojo!

Das kleine Mädchen fiel ihm um den Hals; er blinzelte mit den Augen; nein, es war gar nichts zu sehen.

La pequeña Greda tomó entre sus manos la cabeza da Kay; él parpadeó; no, no se veía nada.

»Ich glaube, es ist weg!« sagte er; aber weg war es nicht.

— Me parece que ya ha salido — dijo Kay. Pero no, no había salido.

Es war gerade so eins von jenen Glaskörnern, welche vom Spiegel gesprungen waren, dem Zauberspiegel, wir entsinnen uns seiner wohl, dem häßlichen Glase, welches alles Große und Gute, das sich darin abspiegelte, klein und häßlich machte; aber das Böse und Schlechte trat ordentlich hervor, und jeder Fehler an einer Sache war gleich zu bemerken.

Era precisamente una mota de polvo e cristal procedente del espejo; lo recordáis ¿verdad? El espejo del duende, el horrible espejo que hacía pequeño y feo todo lo que era bueno y hermoso, mientras que lo bajo y lo vil, cualquier defecto por pequeño que fuera, lo agrandaba de inmediato.

Der arme Kay hatte auch ein Körnchen gerade in das Herz hinein bekommen. Das wird nun bald wie ein Eisklumpen werden.

Al pobre Kay se le había clavado una esquirla de cristal en su corazón, que pronto se convertiría en un bloque de hielo.

Nun tat es nicht mehr wehe, aber das Körnchen war da.

No sentía ya ningún dolor, pero el cristal seguía allí.

»Weshalb weinst Du?« fragte er. »So siehst Du häßlich aus! Mir fehlt ja nichts! Pfui!« rief er auf einmal; »die Rose dort hat einen Wurmstich! Und sieh, diese da ist ja ganz schief! Im Grunde sind es häßliche Rosen! Sie gleichen dem Kasten, in welchem sie stehen!« Und dann stieß er mit dem Fuße gegen den Kasten und riß die beiden Rosen ab.

— ¿Por que lloras? — Preguntó Kay a su amiguita— Estás muy fea cuando lloras. ¡Bah! ¡Mira: esa rosa está comida por un gusano y aquella otra crece torcida! ¡Son feas, tan feas como el cajón en el que crecen!
Y de una patada arrancó las dos rosas.

»Kay, was machst Du?« rief das kleine Mädchen; und als er ihren Schreck gewahr wurde, riß er noch eine Rose ab und sprang dann in sein Fenster hinein von der kleinen, lieblichen Gerda fort.

— ¡Kay! ¿Qué haces …? — gritó la niña mirándole asustada.
Kay arrancó aún otra rosa y rápidamente se metió por la ventana dejando allì sola a la pequeña Gerda.

Wenn sie später mit dem Bilderbuche kam, sagte er, daß das für Wickelkinder wäre; und erzählte die Großmutter Geschichten, so kam er immer mit einem aber; — konnte er dazu gelangen, dann ging er hinter ihr her, setzte eine Brille auf und sprach eben so, wie sie; das machte er ganz treffend, und die Leute lachten über ihn.

Cuando poco después la niña volvió a su lado con el álbum, Kay le dijo que aquello estaba bien para los bebés, pero no para él. Si la abuela les contaba cuentos, él siempre encontraba algún motivo para burlarse y en cuanto podía la imitaba a sus espaldas ridiculizando sus palabras y sus gestos; la verdad es que lo hacía a la perfección y todo el mundo se reía a carcajadas.

Bald konnte er allen Menschen in der ganzen Straße nachsprechen und nachgehen.

Pronto se acostumbró a imitar y a burlarse de cualquiera que pasara por la calle.

Alles, was an ihnen eigenthümlich und unschön war, das wußte Kay nachzumachen; und die Leute sagten: »Das ist sicher ein ausgezeichneter Kopf, den der Knabe hat!« Aber es war das Glas, das ihm in das Auge gekommen war, das Glas, welches ihm in dem Herzen saß, daher kam es auch, daß er selbst die kleine Gerda neckte, die ihm von ganzem Herzen gut war.

Todo lo que en los demás había de singular o de poco agradable era ridiculizado por el muchacho; la gente decía de él:
— ¡ Qué inteligente es este chico!
Se dedicaba incluso a mortificar a la pequeña Gerda, que le quería con toda su alma. El cristal que le había entrado en el ojo y el que se había alojado en su corazón eran la causa de todo.

Seine Spiele wurden nun ganz anders, als früher; sie waren so verständig. — An einem Wintertage, wo es schneite, kam er mit einem großen Brennglase, hielt seinen blauen Rockzipfel hinaus und ließ die Schneeflocken darauffallen.

Sus juegos tampoco eran a como antes: se había vuelto mucho más serio. Un día de invierno que caía una fuerte nevada, Kay sacó una lupa y extendió una punta de su chaqueta azul para que cayeran sobre ella algunos copos.

»Sieh nun in das Glas, Gerda!« sagte er; und jede Schneeflocke wurde viel größer und sah aus wie eine prächtige Blume oder ein zehneckiger Stern; es war schön anzusehen.

— Mira a través de la lupa, Gerda — le dijo. Los copos aparecían mucho más grandes y tenían el aspecto de flores magníficas o de estrella de diez puntas; era realmente precioso.

»Siehst Du, wie künstlich!« sagte Kay. »Das ist weit interessanter, als die wirklichen Blumen! Und es ist kein einziger Fehler daran; sie sind ganz accurat, wenn sie nur nicht schmölzen!«

— Fíjate que curioso— continuó Kay — Es más interesante que las flores de verdad. No hay en ellos el menor defecto; mientras no se funden, los copos son absolutamente perfectos.

Bald darauf kam Kay mit großen Handschuhen und seinem Schlitten auf dem Rücken; er rief Gerda in die Ohren: »Ich habe Erlaubniß erhalten, auf den großen Platz zu fahren, wo die andern Knaben spielen!« und weg war er.

Unos días después, se acercó a Gerda con las manos enfudadas en unos gruesos guantes y con su trineo a la espalda; gritándole al oído, le dijo:
— ¡Me han dado permiso para ir a jugar a la Plaza Mayor!

Dort auf dem Platze banden die kecksten Knaben oft ihre Schlitten an die Wagen der Landleute fest, und dann fuhren sie ein gutes Stück Wegs mit. Das ging recht schön.

Y hacia allí se marchó. En la plaza, los chicos más atrevido solían atar sus trineos a los carros de los campesinos para ser remolcados por ellos. Aquello era la mar de divertido.

Als sie im besten Spielen waren, kam ein großer Schlitten; der war ganz weiß angestrichen, und darin saß Jemand, in einen rauhen weißen Pelz gehüllt und mit einer rauhen weißen Mütze; der Schlitten fuhr zwei Mal um den Platz herum, und Kay band seinen kleinen Schlitten schnell daran fest, und nun fuhr er mit.

Cuando estaban en pleno juego, llegó un gran trineo, completamente blanco, conducido por una persona envuelta en un abrigo de piel blanco y con un gorro de piel igualmente blanco en la cabeza; dio dos vueltas a la plaza y Kay enganchó rápidamente su pequeño trineo al que acababa de llegar; juntos, comenzaron a deslizarse por la nieve.

Es ging rascher und rascher, gerade hinein in die nächste Straße; der, welcher fuhr, drehte sich um, nickte dem Kay freundlich zu; es war, als ob sie einander kennten; jedesmal, wenn Kay seinen kleinen Schlitten ablösen wollte, nickte der Fahrende wieder, und dann blieb Kay sitzen; sie fuhren zum Stadtthor hinaus.

Cogieron más velocidad y salieron de la plaza por una calle lateral; la persona que conducía el trineo grande volvió la cabeza e hizo a Kay una seña amistosa, como si ya se conocieran de antes, cada vez que Kay intentaba desenganchar su trineo, el desconocido volvía la cabeza y Kay se quedaba inmóvil en su asiento; franquearon así las puertas de la ciudad y se alejaron.

Da begann der Schnee so hernieder zu fallen, daß der kleine Knabe keine Hand vor sich erblicken konnte; aber er fuhr weiter; nun ließ er schnell die Schnur fahren, um von dem großen Schlitten los zu kommen, aber das half nichts, sein kleines Fuhrwerk hing fest, und es ging mit Windeseile vorwärts.

La nieve empezó a caer tan copiosamente que el niño apenas podía ver a un palmo por delante de su nariz; intentó aflojar la cuerda que le mantenía unido al trineo grande, pero no lo consiguió: estaban bien enganchados y corrían ta veloces como el viento.

Da rief er ganz laut, aber Niemand hörte ihn, und der Schnee stob und der Schlitten flog von dannen; mitunter gab es einen Sprung; es war, als führe er über Graben und Hecken.

Gritó con todas sus fuerzas, mas nadie le oyó; la nieve seguía cayendo y el trineo avanzaba tan rápido que parecía volar, aunque a veces daba brincos, como si saltase sobre zanjas y piedras.

Der Knabe war ganz erschrocken; er wollte sein Vaterunser beten, aber er konnte sich nur des großen Ein-Mal-Eins entsinnen.

Kay estaba tremendamente asustado, quiso rezar el Padrenuestro y sólo consiguió recordar la tabla de multiplicar.

Die Schneeflocken wurden größer und größer; zuletzt sahen sie aus, wie große weiße Hühner; auf einmal sprangen sie zur Seite, der große Schlitten hielt, und die Person, die ihn fuhr, erhob sich; der Pelz und die Mütze waren ganz und gar von Schnee; es war eine Dame, hoch und schlank, glänzend weiß; es war die Schneekönigin.

Los copos caían cada vez más gruesos y parecían ya gallinas blancas; de pronto, se hicieron a un lado, el gran trineo se detuvo y la persona que lo conducia se levantó; su abrigo y su gorro eran tan sólo de nieve. Se trataba de una mujer alta y esbelta, de blancura deslumbrante: La Reina de las Nieves.

»Wir sind gut gefahren!« sagte sie; »aber wer wird frieren! Krieche in meinen Bärenpelz!« Und sie setzte ihn neben sich in den Schlitten und schlug den Pelz um ihn; es war, als versinke er in einem Schneetreiben.

— Hemos hecho un largo camino — dijo ella — ¿Tienes frío? Ven, métete bajo mi abrigo de piel de oso.
Le montó en su trineo, extendió su abrigo sobre él y Kay creyó desaparecer entre un montón de nieve.

»Friert Dich noch?« fragte sie, und dann küßte sie ihn auf die Stirn.

— ¿Todavía tienes frío? — le preguntó, besándole en la frente.

O! das war kälter, als Eis; das ging ihm gerade hinein bis ins Herz, welches doch zur Hälfte ein Eisklumpen war; es war, als sollte er sterben; — aber nur einen Augenblick, dann that es ihm recht wohl; er spürte nichts mehr von der Kälte rings umher.

¡Ay!, aquel beso era más frío que el hielo y le penetró hasta el corazón que, por otra parte, era ya casi un bloque de hielo. Le pareció que iba a morir… pero esa sensación no duró más que un instante, después dejó de sentir el frío intenso que le rodeaba.

»Meinen Schlitten! Vergiß nicht meinen Schlitten!« Daran dachte er zuerst, und der wurde an eins der weißen Hühnchen festgebunden, und dieses flog hinterher mit dem Schlitten auf dem Rücken.

— ¡Mi trineo! ¡No olvides mi trineo!
Eso fue lo primero en que pensó. La Reina de las Nieves lo ató a la espalda de una de las gallinas blancas que volaban tras ellos

Die Schneekönigin küßte Kay nochmals, und da hatte er die kleine Gerda, die Großmutter und Alle daheim vergessen.

y a continuación besó a Kay una vez más y esté olvidó a la pequeña Gerda, a la abuela y a todos los que habían quedado en su casa.

»Nun bekommst Du keine Küsse mehr!« sagte sie; »denn sonst küßte ich Dich todt!«

— No te volveré a besar — le dijo ella— Un beso más te mataria.

Kay sah sie an; sie war so schön; ein klügeres, lieblicheres Antlitz konnte er sich nicht denken; nun erschien sie ihm nicht von Eis, wie damals, als sie draußen vor dem Fenster saß und ihm winkte;

Kay la miró; era hermosa, no podía imaginar un rostro que irradiara una inteligencia y un encanto semejantes; no tenía aquel aspecto de hielo, como cuando le hizo una seña a través de la ventana;

in seinen Augen war sie vollkommen; er fühlte gar keine Furcht. Er erzählte ihr, daß er Kopfrechnen könne, und zwar mit Brüchen; er wisse des Landes Quadratmeilen und die Einwohnerzahl; und sie lächelte immer; da kam es ihm vor, als wäre es doch nicht genug, was er wisse; und er blickte hinauf in den großen Luftraum; und sie flog mit ihm, flog hoch hinauf auf die schwarze Wolke, und der Sturm sauste und brauste; es war, als sänge er alte Lieder.

a sus ojos, era perfecta y no le inspiraba ya ningún temor; le contó que sabía calcular de memoria, incluso con fracciones, que concía perfectamente la geografía del país y el número de sus habitantes; mientras todo eso le contaba, ella no dejaba de sonreír. No obstante, Kay tenía la impresión de que todo cuanto sabía no era suficiente. Miró hacia arriba, el espacio infinito; la Reina de las Nieves lo tomó en sus brazos y juntos ascendieron por el aire; atravesaron oscuros nubarrones, donde el rugir del huracán evocaba en su mente el recuerdo de antiguas canciones;

Sie flogen über Wälder und Seen, über Meere und Länder; unter ihnen sauste der kalte Wind, die Wölfe heulten, der Schnee knisterte; über demselben flogen die schwarzen schreienden Krähen dahin; aber hoch oben schien der Mond so groß und klar, und dort betrachtete Kay die lange, lange Winternacht; am Tage schlief er zu den Füßen der Schneekönigin.

volaron por encima de bosques y de lagos, de mares y montañas; debajo, silbaba el viento, graznaban las cornejas y aullaban los lobos sobre un fondo de resplandeciente nieve. Arriba, en lo alto, una luna grande y fulgurante iluminaba el cielo y Kay la contepló durante toda aquella larga noche de invierno. Al llegar el día, dormía a los pies de la Reina de las Nieves.

Dritte Geschichte. Der Blumengarten bei der Frau, welche zaubern konnte

Tercer episodio. El Jardín de la Hechicera

Aber wie erging es der kleinen Gerda, als Kay nicht zurückkehrte?

¿Qué fue de la pequeña Gerda cuand Kay desapareció?

Wo war er doch geblieben? — Niemand wußte es, Niemand konnte Bescheid geben. Die Knaben erzählten nur, daß sie ihn seinen Schlitten an einen mächtig großen hätten binden sehen, der in die Straße hinein und aus dem Stadtthore gefahren wäre.

¿Y dónde estaba éste? Nadie sabía nada, nadie supo dar noticias suyas. Lo único que sus amigos puideron decir era que lo habían visto enganchar su pequeño trineo a otro, grande y magnífico, y que internándose por las calles habían salido de la ciudad.

Niemand wußte, wo er war; viele Thränen flossen; die kleine Gerda weinte so viel und so lange; — dann sagten sie, er sei todt; er wäre im Fluß ertrunken, der nahe bei der Schule vorbeifloß; o das waren recht lange, finstere Wintertage.

Nadie sabía dónde podía encontrarse y todos los que le concían quedaron profundamente afectados por su desaparición, en especial la pequeña Gerda, que lloro y lloró durante mucho tiempo; poco después, se empezó a decir que Kay había muerto, que se había ahogado en el río que pasaba junto a los muros de la ciudad. ¡Oh, qué largos y sombríos fueron aquellos días de invierno!

Nun kam der Frühling mit wärmerem Sonnenschein.

Por fin llegó la primavera y con ella los cálidos rayos del sol.

»Kay ist todt und fort!« sagte die kleine Gerda.

—Kay ha muerto y ya nunca volverá — decía la pequeña Gerda.

»Das glaube ich nicht!« antwortete der Sonnenschein.

—No lo creo— dijo el sol

»Er ist todt und fort!« sagte sie zu den Schwalben.

—Ha muerto y ya nunca volverá — les dijo a las golondrinas.

»Das glauben wir nicht!« erwiderten diese, und am Ende glaubte die kleine Gerda es auch nicht.

— No lo creemos —respondieron ellas; al final, también Gerda terminó por creer que Kay no había muerto.

»Ich will meine neuen, rothen Schuhe anziehen,« sagte sie eines Morgens, »die, welche Kay nie gesehen hat, und dann will ich zum Fluß hinuntergehen und den nach ihm fragen!«

— Me pondré mis zapatos nuevos — dijo una mañana —, los rojos, que Kay nunca llegó a conocer, me acercaré al río y le preguntaré por él.

Und es war noch ganz früh; sie küßte die alte Großmutter, die noch schlief, zog die rothen Schuhe an und ging ganz allein aus dem Stadtthor nach dem Flusse.

Salió muy temprano de su casa, dio un beso a la abuela, que dormía todavía y , calzada con sus zapatitos rojos, salió sola de la ciudad dirigiéndose hacia el río.

»Ist es wahr, daß Du mir meinen kleinen Spielkameraden genommen hast? Ich will Dir meine rothen Schuhe schenken, wenn du mir ihn wiedergeben willst!«

— ¿Es cierto que te has llevado a mi amigo? Te regalaré mis zapatos rojos si me lo devuelves.

Und es war ihr, als nickten die Wellen so sonderbar; da nahm sie ihre rothen Schuhe, die sie am liebsten hatte, und warf sie alle beide in den Fluß hinein; aber sie fielen dicht an das Ufer, und die kleinen Wellen trugen sie ihr wieder an das Land; es war gerade, als wollte der Fluß das Liebste, was sie hatte, nicht, weil er den kleinen Kay ja nicht hatte;

Le pareció que las aguas le hacían una señal extraña; cogió entonces sus zapatos, lo que para ella era más querido, y los arrojó al río; cayeron muy cerca de la orilla y las aguas los llevaron de nuevo hacia tierra, el lugar en que Gerda se encontraba; parecía que el río, no teniendo al pequeño Kay, no quería aceptar la ofrenda que la niña le ofrecía;

aber sie glaubte nun, daß sie die Schuhe nicht weit genug hinausgeworfen habe; und so kroch sie in ein Boot, welches im Schilfe lag; sie ging ganz an das äußerste Ende desselben und warf die Schuhe von da in das Wasser; aber das Boot war nicht festgebunden, und bei der Bewegung, welche sie verursachte, glitt es vom Lande ab;

como pensó que no los había tirado suficientemente lejos, se subió a una barca que había entre las cañas y desde allí los arrojó de nuevo. Pero la barca no estaba bien amarrada y los movimientos de Gerda la hicieron apartarse de la orilla.

sie bemerkte es und beeilte sich, herauszukommen; doch ehe sie zurückkam, war das Boot über eine Elle vom Lande, und nun trieb es schneller von dannen.

Cuando se dio cuenta de lo que ocurría, quiso volver atrás, pero ya era demasiado tarde: la barca se encontraba a varios metros de la orilla y se deslizaba río abajo impulsada por la corriente.

Da erschrak die kleine Gerda sehr und fing an zu weinen; allein Niemand außer den Sperlingen hörte sie, und die konnten sie nicht an das Land tragen; aber sie flogen längs dem Ufer und sangen, gleichsam um sie zu trösten: »Hier sind wir, hier sind wir!«

La niña se asustó y echó a llorar; sólo los gorriones podían escucharla, mas no les era posible llevarla de nueva a tierra; los pajarillos volaron a su alrededor y trataban de consolarlar cantando: «¡Aquí estamos! ¡Aquí estamos!»

Das Boot trieb mit dem Strome; die kleine Gerda saß ganz stille, nur mit Strümpfen an den Füßen; ihre kleinen rothen Schuhe trieben hinter ihr her; aber sie konnten das Boot nicht erreichen; das hatte stärkere Fahrt.

La barca seguía avanzando, empujada por la corriente; la pequeña Gerda se quedó inmóvil con sus pies descalzos; sus zapatitos rojos flotaban tras ella, fuera de su alcance, pues la barca navegaba más deprisa.

Hübsch war es an beiden Ufern: schöne Blumen; alte Bäume und Abhänge mit Schafen und Kühen; aber nicht ein Mensch war zu erblicken.

A ambos lados del río el paisaje era bellísimo: llamativas flores y viejísimos árboles se destacaban sobre un fondo de colines donde pastaban ovejas y vacas; pero ni un solo ser humano se vaía en parte alguna.

»Vielleicht trägt mich der Fluß zu dem kleinen Kay hin,« dachte Gerda, und da wurde sie heiterer, erhob sich und betrachtete viele Stunden die grünen, schönen Ufer;

«Quizás el río me conduzca hasta el pequeño Kay», se dijo a sí misma, y ese pensamiento la puso de mejor humor; se levantó y durante varias horas contempló las verdes y encantadoras riberas;

dann gelangte sie zu einem großen Kirschgarten, in welchem ein kleines Haus mit sonderbaren rothen und blauen Fenstern war; übrigens hatte es ein Strohdach, und draußen waren zwei hölzerne Soldaten, die vor den Vorbeisegelnden das Gewehr schulterten.

llegó así junto a un gran huerto de cerezos en el que se alzaba una casita con un tejado de paja y extrañas ventanas pintadas de rojo y de azul; ante la casa, dos soldados de madera presentaban armas a quienes pasaban por el río.

Gerda rief nach ihnen; sie glaubte, daß sie lebendig seien; aber sie antworteten natürlich nicht; sie kam ihnen ganz nahe; der Fluß trieb das Boot gerade auf das Land zu.

Gerda les llamó, creyendo que eran soldados de verdad, pero, naturalmente, sin recibir respuesta; llegó muy cerca de donde ellos se encontraban, pues el río impulsaba directamente la barca hacia la orilla.

Gerda rief noch lauter, und da kam eine alte, alte Frau aus dem Hause, die sich auf einen Krückstock stützte; sie hatte einen großen Sonnenhut auf, und der war mit den schönsten Blumen bemalt.

Gerda grió entonces con más fuerza y una mujer apareció en la puerta: era una vieja que se apoyaba en un bastón y se cubría la cabeza con un sombrero de alas anchas pintado con bellísimas flores.

»Du armes, kleines Kind!« sagte die alte Frau; »wie bist Du doch auf den großen, reißenden Strom gekommen, und weit in die Welt hinausgetrieben!« Und dann ging die alte Frau ganz in das Wasser hinein, erfaßte mit ihrem Krückstocke das Boot, zog es an das Land und hob die kleine Gerda heraus.

— ¡Pobre niñita! — exclamó la vieja— ¿Cómo has venido por este río de tan fuerte corriente? ¿Cómo has recorrido tan largo camino a través del ancho mundo?
Ña vieja se adentró en el agua, enganchó la barca con su bastón, tiró de él y llevó a Gerda hasta la orilla.

Und Gerda war froh, wieder auf das Trockne zu gelangen, obgleich sie sich vor der fremden alten Frau ein wenig fürchtete.

La niña se sintió feliz de estar otra vez en tierra firme, aunque tenía un cierto miedo de la vieja desconocida.

»Komm doch und erzähle mir, wer Du bist, und wie Du hierher kommst!« sagte sie.

Ésta le dijo :
— Ven a contarme quién eres y cómo has lleagdo hastas aquí.